En resumen
Depende de la zona de origen: de $19 a $80 por servicio, con un ticket promedio real de $25,21 sobre 186 servicios ejecutados en 31 días. La zona con más volumen (144 de 186 servicios) se movió entre $24 y $50. Son tarifas referenciales, vigentes a septiembre de 2026: confirma el IVA al cotizar.
¿Qué zonas de Quito tienen tarifa distinta para llegar al aeropuerto?
El aeropuerto Mariscal Sucre está en Tababela, cerca de Puembo, y la distancia desde el punto de recogida hasta ahí es lo que más mueve el precio de un traslado. C.I.M trabaja con cuatro zonas de referencia dentro de Quito y sus valles, cada una con su propio rango de tarifa según lo que ha costado en la práctica moverse desde ahí.
Esta no es una tabla de precios de catálogo, redondeada para que se vea bien. Es el registro real de 186 servicios ejecutados en 31 días de operación para clientes corporativos, con cada tarifa tomada del histórico de facturación. Por eso los rangos no son cifras cerradas: reflejan lo que pasó de verdad, incluidos los servicios más cortos y los más largos dentro de cada zona.
| Zona | Servicios registrados | Rango de tarifa |
|---|---|---|
| Zona 1 | 23 | $28,00 – $35,00 |
| Zona 2 | 3 | $25,00 |
| Zona 3 | 144 | $24,00 – $50,00 |
| Zona 4 | 16 | $19,00 – $21,00 |
La Zona 3 concentra 144 de los 186 servicios del periodo, casi ocho de cada diez traslados. Es la zona con más volumen y también la que tiene el rango más amplio, porque agrupa tanto trayectos cortos dentro de esa franja como servicios con paradas o esperas adicionales. La Zona 4, en cambio, es la más barata y la más consistente: su rango va de apenas dos dólares entre el piso y el techo.
¿Cuánto pagan en promedio los servicios reales de C.I.M?
El ticket promedio del periodo medido es $25,21, calculado sobre los 186 servicios urbanos ejecutados en esos 31 días. El rango completo, contando los casos más baratos y los más caros de todo el histórico, va de $19,00 a $80,00.
Ese promedio es útil por una razón concreta: cuando una empresa contrata transporte con regularidad, lo que le importa presupuestar no es el precio de un viaje aislado sino el costo mensual esperado de mover a su gente. Un promedio de $25,21 por servicio, multiplicado por la frecuencia real de traslados de una empresa, da una cifra de presupuesto mucho más confiable que cualquier tarifa de catálogo, porque ya incorpora la variación real entre zonas, horarios y circunstancias.
El extremo superior del rango, $80,00, corresponde a servicios con condiciones distintas al traslado simple: agendas con varias paradas, esperas prolongadas o rutas fuera de las cuatro zonas estándar. No es lo que paga la mayoría, pero conviene saber que existe para no sorprenderse si tu caso cae ahí.
¿Qué recargos se pueden sumar al precio base?
El rango de cada zona es el punto de partida, no el precio final garantizado en todos los casos. Sobre la tarifa base se pueden aplicar recargos en situaciones concretas, y todas están documentadas en el mismo registro de servicios del que sale esta tabla:
| Situación | Qué genera el recargo |
|---|---|
| Espera prolongada | El vehículo permanece más tiempo del previsto en el punto de encuentro |
| Vuelo retrasado | Se cobra la espera efectiva desde la hora real de arribo, no la programada |
| Pasajeros adicionales | El servicio suma personas más allá de lo cotizado originalmente |
| Agenda con varias paradas | El traslado incluye más de un destino en la misma ruta |
En servicio compartido, cuando dos pasajeros van en la misma unidad, el segundo no paga por separado: la tarifa queda consolidada en un solo cargo. Esto es relevante para empresas que mueven a varios colaboradores en el mismo horario y misma ruta, porque el costo por persona baja de forma notable frente a contratar el traslado uno por uno.
¿El precio incluye la espera si mi vuelo se atrasa?
Sí, dentro de un margen razonable, y es uno de los puntos donde más se diferencia un proveedor serio de uno improvisado. El criterio de C.I.M es cobrar la espera efectiva, medida desde la hora real de arribo del vuelo y no desde la hora que aparecía en el itinerario original. Si el vuelo estaba previsto a las 21:00 y aterriza a las 22:15, esa hora y cuarto de diferencia no se factura como retraso del cliente.
Lo que sí puede generar un cargo adicional es el tiempo que pasa después del aterrizaje: migración, retiro de equipaje y salida por la puerta de arribos. Cuando ese trámite se alarga más de lo habitual, el vehículo sigue esperando en el punto de encuentro, y ese tiempo extra es el que puede sumarse al precio base. Es un criterio justo tanto para el pasajero, que no paga por el atraso de la aerolínea, como para el conductor, que sí tiene un costo real por el tiempo que permanece parqueado.
¿Cómo se cotiza un traslado corporativo recurrente?
Cuando el traslado al aeropuerto no es un viaje suelto sino parte de la operación regular de una empresa —ejecutivos que viajan seguido, personal técnico que entra y sale del país, visitantes frecuentes—, tiene más sentido cerrar una tarifa fija por zona que cotizar cada servicio por separado.
El mecanismo es simple: se revisa el punto de origen habitual, se ubica en una de las cuatro zonas y se acuerda un precio que no cambia mes a mes salvo que cambie la ruta real. Esto le da al área de compras algo que necesita para presupuestar el año: un número estable, en lugar de un promedio que hay que recalcular cada vez que llega una factura.
Para empresas que además consolidan varios servicios al mes, todo puede facturarse en un solo documento electrónico con el detalle por servicio, fecha, ruta y centro de costo, de modo que contabilidad no tenga que perseguir comprobantes sueltos de cada traslado individual.
¿Por qué C.I.M publica sus tarifas si casi nadie más lo hace?
En el mercado de transporte ejecutivo de Quito, la norma es cotizar por WhatsApp sin ninguna referencia previa: el cliente escribe, describe su necesidad y recibe un número que no puede comparar con nada. Eso obliga a invertir tiempo en pedir varias cotizaciones solo para saber si un precio es razonable.
Publicar el rango real por zona, con el volumen de servicios que respalda cada cifra, cambia esa dinámica. Antes de escribir, ya sabes en qué rango se mueve tu caso y puedes decidir si tiene sentido seguir la conversación. No es una promesa de precio fijo para cualquier situación —los recargos y las excepciones existen y están documentados arriba—, pero sí es un punto de partida verificable, sacado de servicios reales y no de una tabla armada para verse bien.
¿Cómo se compara este precio con un taxi o una aplicación de transporte?
La comparación directa es difícil porque el servicio no es lo mismo. Un taxi o una app de transporte cobra por el trayecto puntual, sin continuidad ni responsable fijo si algo sale mal en el camino. Un traslado corporativo con C.I.M viene con conductor identificado, la misma unidad monitoreada durante el servicio y, para empresas, una sola factura mensual con el detalle de cada viaje por centro de costo.
Para una persona que necesita un solo traslado ocasional, una app puede salir más barata en el momento. Para una empresa que mueve personal de forma regular, sobre todo en horarios de madrugada o con necesidad de trazabilidad —saber qué colaborador viajó, cuándo, en qué unidad y a qué costo—, la comparación deja de ser solo de precio por viaje y pasa a ser de qué tan fácil es auditar el gasto del mes completo. Esa es la pregunta que en la práctica hace un área de compras antes de decidir con quién trabajar.
Si tu empresa necesita presupuestar transporte al aeropuerto de forma recurrente, en la página de transporte ejecutivo está el resto de la operación: certificación de conductores, cobertura 24/7 y la misma tabla de tarifas con el detalle completo. Para entender qué revisa compras antes de aprobar un proveedor de transporte, el artículo ¿qué documentos pedir a un proveedor de transporte de personal? tiene la lista completa.